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EL CIERRE DE LOS MERCADOS AGRÍCOLAS, O EL ERROR POR DESCONOCIMIENTO.

El cierre de los mercados agrícolas es evidente que ha sido un gran error, y que para los agricultores y ganaderos pequeños puede suponer su debacle o ruina total. Estos mercados eran parte importante de su salario mensual, y una forma de mantener la agricultura y ganadería familiar para ellos, pero también una garantía para la ciudadanía de encontrar la seguridad de productos frescos y de cercanías, eso que todos los días los políticos se llenan la boca diciendo o predicando, pero que a la hora dela verdad hacen justo lo contrario.

Ante esta crisis infernal, cerrar estos mercados agrícolas puede ser un mal ejemplo para la clase política que no rectifique con rapidez y dar salida a las necesidades de una agricultura que cada vez demanda más la ciudadanía, y por supuesto la gran restauración, esos grandes cocineros que tenemos en España en su conjunto, que buscan la frescura del producto, la cercanía y la seguridad de la calidad.

Y eso que hacen los grandes cocineros, la ciudadanía lo ha reconocido y lo ha llevado a su dominio, y busca lo mismo como agüita de mayo.

Eso que tanto se busca, no está en la gran superficie, eso solo se encuentra y a muy buen precio para el consumidor y el productor en los mercados agrícolas. Esos mercados que para algunos iluminados era un foco de contagio ante la pandemia de COVID-19 van y se prohiben, cuando en su mayoría las condiciones sanitarias son mucho mejores que los de la gran superficie, y el control se puede llevar a cabo con todas las medidas de seguridad. ya que los lugares suelen ser mucho más amplios y ventilados que los de la gran superficie.

Pero no a los iluminados, seguramente acostumbrados a la gran superficie, los únicos locales sanitariamente en condiciones son esos, sin tener en cuenta nada más, es decir, se montan en la palabra de dios y deciden que lo fresco, lo sano y por consiguiente saludable, tiene que comprarlo la ciudadanía, en los supermercados de los poderosos hay que comprar no precisamente lo mejor, salvo raras excepciones, y es que además en Canarias por ejemplo, no existe ningún mercado agrícola ambulante, que es precisamente lo que no permite el Decreto de Alerta Sanitaria.

De verdad que es poco entendible que los mercados agrícolas se hayan cerrado, no son ambulantes ya que siempre se celebran en un sitio concreto, y no se venden otros producto que no sea para una buena y saludable alimentación

Por consiguiente bueno es que la brújula política recupere el norte y el sentido de lo no solamente necesario para un sector tan frágil como el primario, también tan necesario para la ciudadanía.

Por eso decimos desde aquí, que los que lo han cerrado, se replanteen su apertura entre más pronto mejor en beneficio del bien común, pero también en beneficio de un sector que puede resultar muy dañado, no sólo por la crisis, también por las malas decisiones o los errores desde los despacho.

Pero eso debería servir, no solamente en Canarias, también en todo el territorio nacional, eso daría un respiro importante a todo un sector que lo está pidiendo a gritos, y siempre con un control que no disminuya lo mas mínimo la seguridad sanitaria, poderse hacer se puede, lo que se necesita es decisión, visión y compromiso con la soberanía alimentaria, pero también con la seguridad que aporta lo cercano.

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