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ESTO ES UN RECESO SOLIDARIO, LA LUCHA POR UNOS PRECIOS JUSTOS NO HA TERMINADO.

Fernando Aleman.

Adan CArrilero.

La histeria  generada por el  coronavirus nos pone frente a situaciones que  se pensaban imposibles, y que son similares a las que se producen en escenarios de guerra, como la escasez de productos básicos, que de repente se vuelven esenciales, esta situación, quizás no dé para tanto, pero sí para repensar algunas cuestiones.

La soberanía y seguridad alimentaria  tanta veces en boca de todos y destruida por tecnócratas, lobbies, políticos y funcionarios indocumentados, en beneficio de la globalización y de las grandes corporaciones, algunas de ellas europeas y también españolas claro, y por otra parte moneda de cambio en los acuerdos comerciales de Europa con terceros países.

Resultado de imagen de acuerdos de libre comercio

Estas multinacionales o grandes lobbies de la alimentación, se han llevado la producción de España o de Europa a  paraísos agroalimentarios, países con costes laborales mucho más bajos, que no olvidemos, son la suma de menos salario, menos protección social y donde pueden utilizar productos químicos prohibidos en Europa al ser dañinos para todo ser viviente, incluido claro está el ser humano, que son a los que va dirigido toda la producción.

El poco civismo de algunas personas al irse a sus segundas viviendas de la costa o la montaña a pasar la cuarentena que está decretando el estado  en vez de quedarse en casa como se aconsejó, ha traído unos efectos secundarios que se han hecho evidentes con la eclosión del Covid-19.

La contaminación de esta enfermedad se ha extendido casi a la velocidad de la luz y rápidamente han desaparecido las camas en los hospitales  y productos que ahora resultan esenciales, como los respiradores o las mascarillas en los hospitales.

Estamos  a límite de que, aun teniendo recursos, no podemos comprar determinados productos, ni siquiera el mismo  Estado. De repente la ciudadanía se ha dedicado a acaparamiento de algunos productos de primera necesidad, y el mercado globalizado , eso que confían todos los tecnócratas empieza hacer aguas. Pronto surgirá  el egoísmo y el sectarismo por decreto en los países sí las cosas continúan de esta manera y el mercado empezará a cerrarse y los consumidores sufrirán las consecuencias de la globalización y deslocalización.

Desde que alguna prensa queriendo ser los primeros en la noticia, publicaron el cierre de Madrid, o desde que algunos gobiernos autonómicos queriendo pasarse como los mejores combatientes de la crisis anunciaron el cierre de colegios y universidades sin contar con el acuerdo de todas las comunidades y del gobierno central para tomar una decisión en conjunto, el resultado podemos catalogarlo de desastroso.  

Este sábado el gobierno español, ha anunciado restricciones severas de movilidad, pero ya desde hace unos días la ciudadanía le había entrado las prisas y comenzó el acaparamiento de alimentos y productos manufacturados vinculados al consumo diario o a la salud. 

El sector primario se ha vuelto ahora esencial, un sector menosvalorado cuando no olvidado por muchos y al que las grandes superficies e intermediarios, les han raqueando no solo un precio digno, también por mucho que digan la dignidad de su trabajo, esa dignidad que todo ser humano necesita para su desarrollo y el de los suyos.

Muchos hablan y hablarán en estos días de los grandes salvadores, la logística de las grandes superficies , pero nadie habla de que los almacenes de estas grandes logísticas son llenadas por agricultores, ganaderos,pescadores…absolutamente nadie habla de ellos cuando llevan semanas manifestándose por un precio justo.

El sector se ha solidarizado y respetuosamente se ha vuelto a casa y al trabajo que más le gusta y que mejor sabe hacer, el producir los alimentos necesarios para la ciudadanía,  atrás quedan las manifestaciones, no es el momento, y se está dedicando a producir alimentos para que ningún lineal se quede desabastecido, pero esto no quiere decir otra cosa que lo primero es la salud de todos nuestros ciudadanos, y para tener esa salud, hay que alimentarse sano y bien.

Resultado de imagen de agricultores trabajando

Hoy el sector primario está mostrando su verdadera cara y su músculo ante los desafíos que se le presentan ante la tragedia que estamos sufriendo, saliendo de sus casa para ir a trabajar arriesgando su salud y su familia para alimentar a la ciudadanía, sin rechistar de los precios bajos que les pagan los supuestos salvadores, los intermediarios, que se han quedado en casa en cuarentena y dedicándose a vender sus productos por teléfono o internet, lejos de los riesgos  de contraer el coronavirus.

Sería bueno que en determinados ámbitos de la administración se vaya tomando nota de las imperfecciones que el mercado está demostrando y solo está desoladora pandemia venga con  los deberes hechos para ayudar a último eslabón de la cadena alimentaria.

Resultado de imagen de estantes vacios

Sólo una pregunta ¿De dónde nos íbamos a alimentar si avanzamos en el aislamiento?

“Cientos de camiones y millones de toneladas de alimentos al día”. Todo muy importante, pero sin agricultores y ganaderos no hay nada que transportar ni reponer. O lo que es igual, sin el sector primario nacional, garante de la soberanía y seguridad alimentaria de todo el pueblo español y parte del del europeo, lo que quedaría detrás sería muy desolador, miseria y hambre. Esto quede claro es un receso, la lucha no ha terminado. 

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