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La estafa a la ciudadanía sigue.

Fernado Aleman.

Adan Carrilero.

Una vez más nos encontramos a la venta fraudulentamente la patata francesa de conservación como patata española, la eficacia de las autoridades españolas, ya sea del gobierno central o de las comunidades autónomas para la inspección de la venta y consumo de las mismas brilla pero por su ausencia.

Está estafa a consumidor no es  nueva,sencillamente porque todos los años a principios de año nos la encontramos en los lineales de los supermercados españoles sin que ninguna administración haga nada para evitarlo, se engaña a los consumidores con «una patata de conservación con meses de cámara frigorífica”  con unas prestaciones nutritivas que nada tienen que ver con la de la patata recién cosechada.

Está estafa al consumidor se da  durante los meses de invierno y principios de primavera, hasta que comienza la producción en Europa de las zonas tempranas -Andalucía y Murcia-

 El mercado español se abastece fundamentalmente de patata de conservación que es su mayoría proviene de Francia, país que se ha «especializado» en cubrir la demanda del mercado español en estos meses, y que está » desplazando a la producción española que decae año tras año, al no poder competir con los precios de este producto de conservación, que cada vez alarga más su presencia en los mercados » Con claridad, es una patata de cámara, envejecida y nada nutritiva por mucho que lo diga el envase. Todo ese engaño al consumidor se evitaría si las organizaciones agrarias, las administración y funcionarios  trabajarán juntas para la creación de una interprofesional de la patata, y así poder ajustar la demanda a la oferta, ofreciendo a los agricultores la máxima información de que variedades se tendrían que plantar para evitar la saturación del mercado, y también abastecer al país de patata en los meses de invierno sin perjudicar la calidad nutritiva de este tubérculo y dar unos precios justos a los agricultores 

El fraude se produce en la cartelería  de los lineales de las grandes superficies con total descaro hacia  La Agencia de Información y Control Alimentarios (AICA) sin que está haga nada para evitarlo, cuyo cartel  no coincide con lo que se ofrece en el envase, que «normalmente va bien etiquetado» y en el que se publicita como patata nueva y de origen España, producto que «ni es nuevo, ni es de origen español».

Incluso, nos encontramos en algunos de los establecimientos, este fraude en la cartelería se acompaña del uso del logotipo creado por el sector español para promocionar la patata nueva española ‘Patata Nueva. un absoluto abandono del sector por parte de las administraciones, en este caso de las autonómicas que son las que tienen transferidas las competencias.

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