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LA SITUACIÓN DE LOS AGRICULTORES CANARIOS Y EL COVID-19.

Queda más que claro el porqué de la importancia del sector primario en unas islas como las nuestra. Queda más que claro que tenemos que ser muy estrictos y claro con los que nos entra para comer y nuestra dependencia del exterior sin lugar a dudas, en momentos de crisis como esta del Covid-19, cuánto echamos de menos una soberanía alimentaria eficaz, que nos permita asegurar como mínimo un 40 o 50% las necesidades de la población.

Pero por desgracia no es así, el modelo económico que tenemos hasta ahora, ha sido más un negociete para unos pocos que las realidades de nuestro habilidad  isleña.

El cemento y su proyección, ha supuesto muchos errores en cuanto a la planificación, funcionamiento y calidad de vida para nuestros conciudadanos. Y muchos dirán que no es verdad y pueden que tengan razón, pero eso hay que demostrarlo con valoraciones no sólo económicas, al sector primario no se le puede valorar sólo con lo que aporta al PIB, eso sería un error de bulto y en el que los economistas suelen incurrir un día sí y el otro también.

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El sector agrario es el motor por lo que todo lo demás funciona, y es que hasta ahora, si cualquier ser vivo deja de comer se muere, pero además si se alimenta mal y padece desnutrición, las enfermedades terminaran con esa persona y con un coste económico  importante para la sociedad. Pero es que también en la lucha contra el cambio climático, si el sector primario abandona su profesión también nos va a influir a todos, por consiguiente el sector primario en nuestra comunidad debería habérsele mimado mucho y bien, cosa que por desgracia no ha sido así.

Ahora el COVID-19 nos da en la cara con toda su rotunda realidad, y nos dice que el abandono del sector, nos puede costar muy caro, que lo necesitamos como agua de mayo, que tenemos que comer varias veces al día, y que una buena parte de nuestros congéneres se preocupan y mucho por todos nosotros y madrugan para hacer los deberes de lo que mejor saben, producir comida sana y cercana para nosotros.

Pero, malditos peros, resulta que no hay turismo y los intermediarios que le vendían a los hoteles bares y restaurantes, listos ellos, les han vendido lo que el turismo no consume, a las grandes superficies, y el producto local se tiene que tirar porque no tiene salida, así de simple y así de duro.

 Y eso es una catástrofe añadida a la crisis actual sanitaria, y a la crisis del sector, ya de por sí crítica, añadimos una carga más, hay un dicho muy viejo en la agricultura que dice, » Mucha carga en burro flaco, dicen los guirres ya es mío«

Y a todas estas las administraciones te dicen, te hablan de la soberanía alimentaria todos los días. y de lo mucho que se hace para eso, y los agricultores se preguntan y con razón, ¿dónde se hace ? ¿Cuándo se hace ? ¿cómo se hace que ellos no lo ven ? Y ya no lloran ni se lamentan, hacen lo que pueden, pero lo más que hacen es dejar de creer en los despachos, el sector no cree en las ayudas, cree en los hechos, y en estos momentos los hechos son muy tozudos y de claridad meridiana, y es que sus producciones empiezan a ser comida para el ganado y la ruina para los suyos.

Hace dos días un agricultor le regaló a un ganadero 3.000 kilos de papas, y si los administradores de los despachos se acercan a los mercas, verán con exactitud la situación real, no se trata de preguntarles a las organizaciones agrarias ¿ cómo está el sector ? se trata de tomar decisiones para ayer, la próxima semana será muy tarde, no pueden olvidar las administraciones que los productos son perecederos, y que como tal, caducan pronto. 

Las administraciones tiene un serio y rápido problema que solucionar en nuestras islas, y queda claro que la distancia más corta entre dos puntos es la línea recta, por consiguiente la solución no debería dejarse en manos de eruditos  o técnicos, que son muy buenos y no lo dudo, la solución es política y urgente, la necesidad lo requiere.

Es un deber, no es ni caridad ni se quiere ayudas, se quiere soluciones, y la solución es comprar y pagar con urgencia la producción local, para que nuestros agricultores pueden seguir haciendo lo que mejor saben, producir nuestra comida más cercana y de mejor calidad.

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