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DE TODO UN POCO EN EL SECTOR PRIMARIO.

Ser región ultra periférica en un mercado tan competitivo como el europeo tan competitivo tiene su complefidad, más para el pequeño, mediano y la agricultura familiar que hacen del cultivo del tomate su medio de vida, o de municipios como La Aldea en Gran Canaria en lo que es su principal motor económico por ahora y mientras no se vaya cambiando por otros que implen en el, el mantenimiento de la población y el desarrollo sostenible del que tanto se habla en los despachos y del que tan poco se ve en la realidad cotidiana.

Que la producción de tomate se perdería en Canarias, viene ya desde el último tercio del siglo pasado, primero se perdió en la Isla de La Gomera, donde Fred OLsen tenía sus cultivos de tomate. La actividad empresarial de la familia Olsen en Canarias se remonta a 1904.En concreto fue la familia Olsen quien estableció en aquellos tiempos un pequeño núcleo agrícola en el sur de La Gomera. De esta manera, la familia creó una ruta marítima basada en la exportación hacia Europa de tomate y plátano de sus propios cultivos en la Lomada de Tecina y Playa de Santiago situados en el sur de la isla Colombina. También en la isla de La Gomera, la familia de los Rodriguez López de Tenerife se instalan allí hasta finales de los años sesenta, tal vez un poquito más, de hecho fue la isla que primero dejó la producción del mismo.

En Gran Canaria las zonas industriales, el crecimiemto turístico y las zonas urbanas del sureste y sur de la isla, así como los polígonos industriales que se fueron creando a partir del Barranco de Jinamar en dirección sur han ido dejando cada vez más la producción del tomate pragmáticamente en un solo municipio, el de La Aldea, por el norte de la isla también se dejó de plantar lo mismo que en la zona de Los Giles en el municipio de Las Palmas de Gran Canaria. En Tenerife más de lo mismo, el cemento le comió todo el terreno al tomate en la zona de costa, y también a otros cultivos como la papa.

De hecho todo se veía venir, por eso algunos empresarios se fueron, «unos a Almería, y de allí dieron el salto a Marruecos y otros desde Canarias directamente al reino alauita». y aquí solo se han quedado los que no tenían capacidad económica para hacer lo mismo.

Ahora con el brexit nuestro principal cliente el Reino Unido, y su convenio con el reino de alauita, es decir, con empresarios españoles y franceses, el tomate canario se ve en la calle y sin llavín gracias al patriotismo de algunos empresarios que dicen ser canarios, pero que como casi todo empresario es de allí de donde se gana el dinero, y tienen toda la razón, con una salvedad, que no les pueda extrañar cuando se diga que los trabajadores no tienen patria, que su patria es aquella que les da trabajo y los respeta como tales.

Todo esto lo hemos visto con esta crisis la deslocalización de la industria todo lo que nos ha costado, si seguimos deslocalizando la agricultura nos costará en algún momento que se pueda pasar hambre, pero hoy, ya nos cuesta el peligro de que los productos que nos comemos de fuera del país cargaditios de pesticidas, en algún momento, las generaciones venideras paguen esas consecuencias, las de ahora también, el tiempo nos dirá si tenemos razón. De ahí la importancia de la soberanía alimentaria para la ciudadanía, de los que se produce en nuestro país estamos casi seguro de la calidad y salubridad de los mismos.

Pero lo mismo que en la agricultura, también sucede en la mar, es muy gracioso cuando los políticos hablan de ayudar a la pesca refiriéndose a la acuicultura, como si de verdad esa fuera una de las artes de pesca, no quieren darle el nombre verdadero que se llama INDUSTRIA, y que como tal, reune otras condiciones nutricionales que no son precisamente las mejores para la ciudadanía por mucho que que nos lo quieran pintar así, tanto los gobiernos como los dueños de esas industrias, digamos que la acuicultura es lo mismo que la ganadería industrial, o las granjas de gallinas ponedoras enjauladas de por vida, o las de pollos de engorde, toda producción de animales sean peces o de tierra de forma intensiva tiene grandes inconvenientes para la salud, piensos determinados en su mayoría transgénicos, tratamientos con antibioticos, y en la acuicultura lo mismo.

Pero si en tierra la ganaderia industrial ya en ningún municipio la quiere por los inconvenientes para la salud y el medio ambiente supone, en la mar aunque no lo veamos, también supone lo mismo, y si se lo preguntamos a los pescadores artesanales, veremos que allí donde se ponen las jaulas de peces los fondos marinos se convierten en auténticos desiertos, en algunos de los caso precisamente donde existían sebadales ricos en el desove de los peces que se convierten en guarderías de alevines para su crecimiento, y que tan necesarios son para nuestra alimentación y como medio de vida para los pescadores artesanales, asi que desde los despachos no pongamos nombres distintos a los que de verdad son, y que cundo se dan las ayudas a la industria de la acuicultura no se diga desde las instituciones que son para la pesca, las pesca por respeto a un oficio milenario es otra cosa bien distinta, y eso solo lo hacen los artesanales